Hagamos un recuento de los eventos más importantes respecto a los trabajos de MITIGACIÓN que se vienen realizando en el río Piura, para disminuir el riesgo de inundación de Piura, Castilla y varios distritos del Bajo Piura, ante el eventual fenómeno lluvioso extraordinario que se pronostica para fin de año.
Primero, todos los técnicos y también políticos (aunque no lo crean, los hubo) coincidieron en proponer, como medida de MITIGACIÓN, la descolmatación del río —estimando el retiro de medio millón de metros cúbicos— y de los drenes del Bajo Piura. También escuché que se proyectaba realizar labores puntuales de protección de las márgenes del río.
En paralelo, se perdió mucho tiempo discutiendo de quién era la responsabilidad de ejecutar los trabajos de mitigación. Hasta la Contraloría General de la República inició procesos investigatorios contra algunas autoridades. Me pregunto: ¿era el momento? Claro que no.
El nuevo gobierno nacional aclaró que los recursos eran limitados para atender la emergencia y que se había perdido tiempo valioso para realizar labores de prevención.
Entonces, el gobierno de la Sra. Keiko tuvo que recurrir al apoyo de las entidades privadas, bajo un régimen especial y donaciones, para darle soporte financiero a las labores de descolmatación.
A mí me llamaba y me sigue llamando la atención la “guerra de egos” de los técnicos y políticos, unos más enfáticos que otros en sus declaraciones y afirmaciones respecto al tema…
Lo único cierto es que nadie podrá impedir que el río Piura inunde la ciudad si las lluvias se presentan parecidas a los eventos de los años 1997 y 2017. Con cuánto caudal, no me atrevería a afirmarlo; los especialistas y expertos brindan y explican diferentes cifras, que lo único que logran es alarmar más a la población.
Lo cierto es que el río tiene acumulados 65 millones de metros cúbicos de sedimento en su cauce, aproximadamente 12 millones desde 1997 hasta ahora. Entonces, es obvio que retirar medio millón, como se proyecta, es nada si no se le da salida al río hacia las lagunas Ramón, Ñapique y La Niña. El efecto “remanso” eleva el nivel del agua en el río.
En ese mismo contexto, nadie presta mayor atención al estrangulamiento del río en los puentes Andrés Avelino Cáceres (Cuarto Puente), Sánchez Cerro (Eguiguren) y Bolognesi, que origina que se eleve el nivel del agua.
Ahora tenemos una emergencia, un riesgo de inundación que hay que MITIGAR, en caso de que el caudal rebase las defensas del río Piura, todo para salvar vidas, que es el gran objetivo.
Finalmente, soy de la opinión de que:
La ejecución de las obras del “Plan Maestro Integral para el Control de Inundaciones y la Gestión de Transporte de Sedimentos de la Cuenca del Río Piura”, bajo la planificación, control y dirección, sugiero, de una autoridad técnica autónoma.
Para ello, es PRIMORDIAL también que todos los actores: autoridades políticas, especialistas y expertos, y los representantes de la sociedad civil, dejen de lado sus egos personales e intereses de todo tipo, por el bien de la población que sufre las consecuencias de las inundaciones, especialmente en periodos lluviosos extraordinarios.