He sentido la necesidad de escribir sobre este tema, porque veo que la misma película se repite siempre: cuando estamos a las puertas, en pleno desarrollo o post de un fenómeno El Niño lluvioso. Desde aquel histórico evento de 1983 —que quizás nos cogió desprevenidos— han ocurrido otros fenómenos extraordinarios, como el de 1997-98 y 2017, además de varios de menor intensidad.
Sé que muchos especialistas y expertos han desarrollado amplios argumentos sobre lo que abordaré a continuación, pero considero importante escribirlo a mi manera, con el ánimo de aportar constructivamente y sin señalar a nadie; ese no es mi propósito.
Centrándome en la realidad que conozco de cerca, la región Piura, me pregunto:
¿Por qué no han funcionado las labores de prevención y mitigación ante un fenómeno El Niño y después la reconstrucción?
No es por falta de diagnóstico (que los expertos y especialistas lo han explicado de mil formas), ni por limitaciones tecnológicas o constructivas (que cada vez son más avanzadas y prácticas). De acuerdo al análisis del Colegio de Ingenieros del Perú (CIP Piura), Centro de Estudios y Prevención de Desastres (PREDES), el Instituto de Estudios Peruanos (IEP) y especialistas en hidráulica de universidades como la Universidad de Piura (UDEP) y la Universidad Nacional de Piura (UNP), las causas principales son:
- Falta de un plan de manejo de la cuenca hidrográfica de los ríos Chira y Piura, con obras planificadas, priorizadas y ejecutadas, optimizando el uso de los recursos presupuestales y financieros.
- Traslape de competencias entre los diferentes niveles de gobierno, sumado a la falta de solidez técnica y a la constante rotación de funcionarios.
- Ausencia de ordenamiento territorial; las autoridades han permitido el asentamiento de familias en las márgenes de los ríos, cuencas ciegas y zonas de deslizamiento con taludes pronunciados.
¿A cuánto ascendieron las pérdidas en los fenómenos más severos?
Según el Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) y el INEI:
- 1997-98, aproximadamente $3,500 (equivalente al 6.2 PBI).
- 2017, aproximadamente $3,100 (equivalente al 1.5 PBI).
¿Qué es lo que se debe hacer a partir de ahora, para que la historia no sea la misma en el futuro?
Si lo realizado hasta hoy no ha dado resultado, considero prioritario poner en marcha las siguientes acciones:
- Centralizar en una sola autoridad autónoma: crear o consolidar una sola entidad con total y absoluta independencia política para la planificación, gestión y administración de los proyectos, designada desde ahora para trabajar en forma permanente.
- Mecanismos de contratación ágiles: implementar modalidades contractuales que garanticen la rápida elaboración de expedientes técnicos y la ejecución de las obras prioritarias, sin contratiempos ni demoras innecesarias.
- Ordenamiento urbano: actuar de inmediato en los planes de desarrollo urbano (PDU) de los gobiernos locales, para evitar que más familias habiten en zonas de alto riesgo.
Solo con planificación rigurosa y un trabajo técnico independiente podremos proteger la infraestructura regional y, sobre todo, salvar miles de vidas cuando se presenten los futuros fenómenos El Niño.